Cáritas Diocesana

 

Hasta siempre, Amigo

La familia de Cáritas Diocesana de Sevilla lamenta profundamente el fallecimiento de don Carlos Amigo, cardenal arzobispo emérito de Sevilla.


La familia de Cáritas Diocesana de Sevilla lamenta profundamente el fallecimiento de don Carlos Amigo, cardenal arzobispo emérito de Sevilla.


Durante la mañana de este martes, 27 de marzo, ha fallecido en Madrid a los ochenta y siete años fray Carlos Amigo Vallejo, cardenal de la Iglesia y arzobispo emérito de Sevilla.

Con su partida a la Casa del Padre, don Carlos deja en nuestra comunidad diocesana una honda sensación de tristeza, consecuente con la honda huella de su testimonio personal, de su extraordinario carisma y de su extenso ministerio pastoral en la archidiócesis. También en la familia de Cáritas Diocesana, institución a la que reconoció, acompañó, cuidó y promovió hasta convertirla en un referente pastoral de la Iglesia diocesana.

Fiel acompañante e impulsor de Cáritas

El episcopado hispalense del cardenal Amigo cubrió un extenso período de veintisiete años -entre 1982 y 2005- de enorme significado histórico para nuestro país y nuestra archidiócesis. Fueron, en general, en el plano social, años de grandes cambios sociales, de conquista y consolidación de unos niveles de bienestar que también produjeron, sin embargo, nuevas fracturas sociales. Asimismo, en el plano eclesial y pastoral, fueron también años de grandes cambios en la vida de la Iglesia, que se asomaba a la postmodernidad y a los desafíos de la nueva evangelización con el formidable impulso del magisterio social de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ambos planos se reflejaron en la palabra pastoral de fray Carlos y repercutieron fructíferamente en el desarrollo de la pastoral de la caridad y en la renovación de Cáritas.

En este sentido, la exhortación a la solidaridad de la comunidad cristiana fue una actitud constante del prelado, permanentemente atento a la persistencia de la pobreza. "Habíamos pensado -escribirá- que con el desarrollo y el bienestar desaparecerían las viejas formas de pobreza. Sin embargo, continúan: carencia de vivienda, alimentos, trabajo, droga, alcoholismo, juego, prostitución, violencia, racismo, xenofobia, enfermos, ancianos, deficientes, inmigrantes, transeúntes, refugiados... Para qué seguir"

Junta a ello, la implantación parroquial de Cáritas, lenta y trabajosamente conquistada a lo largo de su pontificado, constituyó una temprana y permanente preocupación. "En ninguna parroquia debe faltar Cáritas parroquial, porque, sin Cáritas, la parroquia quedaría sin vida, sin comunión fraterna", advertía ya en 1983.  Mas también como una cuestión de sentido: "No una Cáritas orgánica -nos instruía-, sino una de las acciones más queridas y apoyadas por la comunidad parroquial. Cáritas no puede reducirse a la cuestación mensual de unas limosnas, sino promover y celebrar una colecta permanente de amor fraterno".

El reconocimiento de la dimensión pastoral de Cáritas como "acción eclesial", la continua apelación a la organización, al encuentro y a la coordinación, constituyeron también una relevante intención pastoral del cardenal Amigo. Algo que cristalizará precisamente en dos de los hechos de mayor  significado pastoral, en este sentido, de su gobierno diocesano. Por un lado, la creación en 1990 de la Fundación Cardenal Spínola de Lucha contra el Paro, primer gran fruto de la colaboración pastoral entre Cáritas Diocesana, los movimientos apostólicos, las hermandades y las organizaciones eclesiales. Por otro, en lo que quizás constituya el momento culminante de su compromiso pastoral: la celebración en 1998 del Congreso Diocesano de Caridad y Pobreza. con la celebración del "Año de la Caridad", verdadero parteaguas del pasado y el presente de la institución.

En 2007, con ocasión de vigésimo quinto aniversario de su pontificado, don Carlos quiso que el regalo de la archidiócesis fuera la creación de un centro residencial de Cáritas para personas sin hogar. Este es el Centro Amigo, verdadero referente de la lucha contra contra la exclusión, que lleva precisamente su nombre en reconocimiento al compromiso, afecto y respaldo demostrado hacia Cáritas, durante su ministerio pastoral y aun hasta el último día.

Con nuestro recuerdo agradecido y nuestra oración esperanzada, pedimos al Señor que le conceda el descanso eterno y brille para él la luz perpetua.

 

Joaquín Cano

Dpto. Comunicación

 

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