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COVID-19 “Ayúdanos a estar cerca”

 Cáritas Diocesana de Sevilla llama a la solidaridad ciudadana ante el aumento de las demandas de ayuda.

La exposición ‘Encontrar para Encontrarnos’ finaliza cumpliendo su objetivo de crear conciencia

Termina la exposición itinerante ‘Encontrar para Encontrarnos’ en Sevilla, por lo que es el momento de hacer balance sobre las impresiones que ha generado a las cerca de 400 personas que la han visitado. 
 

Termina la exposición itinerante ‘Encontrar para Encontrarnos’ en Sevilla, por lo que es el momento de hacer balance sobre las impresiones que ha generado a las cerca de 400 personas que la han visitado. 
 

 
Como destaca José Mula, técnico de Proyecto Nazaret de Cáritas Diocesana de Sevilla y una de las personas responsables de la muestra, “el objetivo de la muestra, que era concienciar y crear compromiso a las personas que se acercaran a verla, se ha cumplido”. Además, el valor añadido de que hubiera personas que han vivido estos procesos migratorios, “ha ayudado a que el visitante se metiera más si cabe en el recorrido de la exposición”.
 
Con todo, “el hecho de que el Ayuntamiento haya acogido la exposición, donde conviven diferentes grupos políticos y colectivos, ha sido positivo porque se han creado lazos para propiciar futuros encuentros para tratar temas que afecten a los más desfavorecidos, y también han podido ver el posicionamiento que tiene Cáritas en materia de migración, que es firme y que da pistas para seguir trabajando en ello sin importar la ideología”.
 
En la exposición, las personas que se decidieron a visitarla se pudieron encontrar al voluntariado y participantes de Proyecto Nazaret, como Consolación Casado y Nango, que se encargaban de guiar la muestra así como mostrar total disposición a compartir sus propias experiencias. 
 
Consolación lleva como voluntaria en Proyecto Nazaret dos años y medio, donde da clases de matemáticas. Conoció el proyecto a través de algunos participantes que estudiaban en el Instituto Provincial de Educación Permanente de Sevilla (IPEP) en Triana, donde ella ejercía de profesora hasta que se jubiló. Es bueno que “se haga difusión de este tema, que la gente reflexione un poco”, comenta sobre la exposición, que como se pudo ver es “muy gráfica con los testimonios que tiene y estadísticas y creo que ayuda, de hecho, la gente cuando sale lo dice”. 
 
Las sensaciones con las que una persona termina tras ver la exposición son buenas. “La gente que ha venido la he visto con una predisposición positiva”, destaca la voluntaria, que piensa que, tras verla, “les ayuda a tomar más argumentos, a sentir las experiencias de las personas y sufrir un poco con ellos y de alguna forma, tener más argumentos y tomar iniciativas en su propia vida para ayudar”.
 
En la misma línea se expresa Nango, participante de Proyecto Nazaret que actualmente se encuentra estudiando español. Natural de Mauritania, cuenta que llegó a España, en concreto a Madrid, en noviembre de 2018 donde, al ponerse en contacto con Cruz Roja, fueron los que le remitieron a Sevilla y al Proyecto al que llegó en marzo de 2019. “La exposición es muy icónica y ayuda que los visitantes puedan conocer un poco mejor las historias de diferentes migrantes”, señala, apuntando que si se va predispuesto “se pueden aprender muchas cosas interesantes de la exposición, cómo las personas que se muestran dan su testimonio de vida con sus miedos, situaciones y dificultades”.
 
Los testimonios que se encuentran en la exposición son reales, con rostros reales y vidas reales, como la de Nango, que no puede evitar acordarse de su camino hasta llegar a España, “al ver los testimonios y experiencias de otras personas migrantes, recuerdo la mía propia, por lo que me siento identificado con la exposición”. 
 
Cultura de encuentro
 
Las personas que decidieron ir a ver la exposición pudieron, a través de fotografías, textos, infografías, audios y vídeos, conocer la historia de varias personas que han llegado a España desde otros países, además de profundizar en la realidad de la movilidad humana forzosa y motiva, desembocando todo, en palabras del Papa Francisco, en una "cultura del encuentro".
 
De esta manera, promueve conciencias y sensaciones, sin dejar indiferente a quien la ve. “Sin duda es una exposición que, a través de los datos y testimonios que presenta, te interpela y te hace reflexionar sobre cómo me ‘encuentro’ yo ante esta realidad y te hagas una serie de preguntas como ¿acojo? ¿protejo? ¿promuevo? ¿integro?”, destaca uno de los visitantes, donde “realmente se puede ver un ‘encuentro’ que habla de amor a Dios y a los hermanos”.
 
El visitante no se queda indiferente. “Transmite la verdad de la vida de las personas a las que se les vulneran todo tipo de derechos: hombres, mujeres, niños y niñas, familias... todos con sus nombres, sus vivencias en sus lugares de origen”, destaca otra de las personas visitantes, que añade que “esta exposición nos invita a recorrer un camino junto a estas personas, en la que realmente podemos llegar a sentir el dolor de todas ellas. Un camino que nos interpela a tener la mirada del verdadero amor de Dios en el rostro de estos hermanos”. 
 
Además, no se olvida de que el compromiso tiene que ser de todos. “En este camino hay un final... un final con el que todos sueñan, sueños de dignidad, de comprensión, de acogida, de protección, de promoción... y para ello estamos todos llamados al compromiso del encuentro en una sociedad más justa y comunidades fraternas con el verdadero mensaje del Evangelio. Y sin duda… Todos somos migrantes”, concluye. 
 
La exposición sigue su camino en otros puntos de España. Para las personas que tengan la oportunidad de ir, Consolación les anima. “además de las imágenes, infografías, audios, etcétera, siempre van a encontrar una persona que, de su propia voz y experiencia, les podrá hablar en primera persona de lo vivido, lo que aporta un extra a la experiencia que supone venir a verla”.