Sala de prensa

COVID-19 “Ayúdanos a estar cerca”

 Cáritas Diocesana de Sevilla llama a la solidaridad ciudadana ante el aumento de las demandas de ayuda.

Soñar la fraternidad y la amistad social para integrar a los más pobres

Vicente Martín, delegado episcopal de Cáritas Española, reflexiona sobre la Encíclica Fratelli Tutti, la carta más social del Papa Francisco.
 

Vicente Martín, delegado episcopal de Cáritas Española, reflexiona sobre la Encíclica Fratelli Tutti, la carta más social del Papa Francisco.
 

 
La Encíclica Fratelli Tutti es una llamada a la Iglesia y a toda la humanidad al “amor fraterno en su dimensión universal, en su apertura a todos” (6). Aparece en el contexto de una crisis global provocada por el Covid 19, que viene a agravar la situación de muchas personas empobrecidas en un “mundo en el que persisten numerosas formas de injusticias, nutridas por visiones antropológicas reductivas y por un modelo económico basado en la ganancia, que no duda en explotar y descartar” (23).
 
El Papa nos ofrece en su “carta social” siete claves pastorales de acción caritativa y social para hacer real el sueño de la fraternidad, de configurar una sociedad abierta, capaz de integrar a los excluidos.   
 
1. El Reconocimiento de la dignidad de cada persona, “siempre y en cualquier circunstancia”, pues “todo ser humano tiene derecho a vivir con dignidad y a desarrollarse integralmente” (107).
 
2. La promoción humana a través del trabajo. “Ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo” (162).
 
3. La función social de la propiedad, la cual ha de ser considerada como un derecho, pero no absoluto, pues está subordinada al destino universal de los bienes creados por Dios para sustentar a todos. (128)
 
4. Solidaridad y subsidiariedad, principios inseparables. Solidaridad, entendida como servicio y cuidado de los más frágiles, va más allá de algunos actos de generosidad esporádico e implica luchar contra las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad (115-116). Esta solidaridad camina de la mano de la subsidiariedad para garantizar la participación de los mismos excluidos en la búsqueda de su propio desarrollo (187).
 
5. La caridad política y transformadora, que busca “generar procesos sociales de fraternidad y justicia para todos” (180), que permitan modificar las condiciones sociales que provocan sufrimiento (186).
 
6. Cooperación internacional en clave de fraternidad. El dinamismo universal de la caridad lleva “a incrementar y orientar la colaboración internacional hacia el desarrollo solidario de todos los pueblos” (138), articulando lo global y lo local, es decir, trabajando desde lo cercano, pero con horizonte universal y “solidarizándose con los dramas de los demás pueblos” (146), contribuyendo, así, a la cultura del encuentro frente a “la cultura de muros”.
 
7. Una espiritualidad al servicio de la fraternidad. Para los cristianos, el manantial de dignidad humana y de fraternidad está en el Evangelio. “Si la música del Evangelio del Buen Samaritano deja de sonar en nuestras entrañas, habremos perdido la alegría que brota de la compasión y… habremos apagado la melodía que nos desafía a luchar por la dignidad de todo hombre y mujer” (277).
 
Estas claves iluminan nuestra misión de Cáritas que quiere ser “Iglesia que sirve, que sale de casa para acompañar la vida, sostener la esperanza, tender puentes y romper muros” (276)