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Un verano más en el Proyecto Maparra

La Escuela de Verano de este proyecto de infancia y juventud ha contado con la participación de más de 40 niños.


La Escuela de Verano de este proyecto de infancia y juventud ha contado con la participación de más de 40 niños.


El proyecto Maparra de la Cáritas Parroquial de Jesús Obrero es un proyecto de acompañamiento educativo dirigido a niños y jóvenes del Polígono Sur. Sus objetivos se orientan a la promoción humana, educativa y social de menores en riesgo de exclusión social; y a la lucha contra el absentismo y el fracaso escolar.

Durante el curso escolar, este proyecto ofrece espacios de estudio y alternativas de ocio y tiempo libre a menores de familias en riesgo de exclusión social a través de apoyo escolar, refuerzo de la lectura, talleres de habilidades plásticas, escuelas de padres y madres, charlas-coloquio dirigidas a las familias en clave formativa y encuentros y convivencias.

En verano, estas actividades se traducen en la Escuela de Verano, que durante las dos primeras semanas de julio reúne a los niños del barrio para realizar actividades de apoyo escolar y de ocio, con juegos y excursiones.

Este año han acudido a la escuela de verano más de cuarenta niños acompañados de veinticinco voluntarios.

La escuela comenzó el día 28 de junio con una formación para los voluntarios y finalizó el día 16 de julio. Durante las dos semanas que ha durado esta escuela de verano, los niños y niñas que han acudido, han pasado las mañanas rodeados de actividades deportivas, refuerzo escolar y talleres lúdicos y de ocio.

Todas las mañanas al llegar, eran recibidos por los voluntarios y tras la bienvenida y un rato de deporte, comenzaban las clases de refuerzo escolar. A partir de la experiencia que el equipo de voluntariado tuvo durante el confinamiento, las clases de apoyo se han realizado de una forma entretenida para los más jóvenes con ejercicios interactivos.

Al finalizar las clases y tras un descanso, daban comienzo los talleres, donde divididos por edades, realizaban actividades diversas, como la elaboración de manualidades, talleres de ciencia donde hacían experimentos, talleres de técnicas de relajación o cuentacuentos para los más pequeños, además de talleres de expresión literaria para los más mayores.

Además de las actividades del día a día, realizaron varias excursiones, como la visita al Bosque Suspendido o a Isla Mágica.

La Escuela de Verano pone el broche final a un año lleno de vivencias y aprendizaje que retomarán con fuerza en septiembre ante el inicio del nuevo curso.