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Archivo de noticias • 01/01/80

El proyecto Nazaret compartió la Fiesta del Cordero

Un año más, el centro San Felipe Neri acogió, el pasado 16 de octubre, la celebración de la Fiesta del Cordero -el Eid al Adha, la mayor festividad de la comunidad musulmana-, vivida como un signo de encuentro intercultural, de acogida, de respeto y de convivencia entre beneficiarios, voluntarios y trabajadores del proyecto Nazaret y el Itinerario de Inclusión Social de Cáritas Diocesana.

Archivo de noticias • 01/01/80
El proyecto Nazaret compartió la Fiesta del Cordero

Un año más, el centro San Felipe Neri acogió, el pasado 16 de octubre, la celebración de la Fiesta del Cordero -el Eid al Adha, la mayor festividad de la comunidad musulmana-, vivida como un signo de encuentro intercultural, de acogida, de respeto y de convivencia entre beneficiarios, voluntarios y trabajadores del proyecto Nazaret y el Itinerario de Inclusión Social de Cáritas Diocesana.

El encuentro festivo contó con la participación de personas de España, Ghana, Nigeria, Marruecos, Rumanía, Irán y Paraguay, que colaboraron en la preparación, a lo largo del día, de la fiesta. Se cocinaron cuscús con cordero y cordero al horno, como comidas típicas y propias de la celebración, a las que se añadieron tortilla de patatas, empanadillas de carne y diferentes tipos de bizcocho, como aporte propio de la cocina sevillana. La celebración comenzó con una breve explicación del motivo de esta fiesta, con la que los musulmanes rememoran la predisposición del profeta Abraham ante la prueba divina del sacrificio de su hijo Ismael y la indulgencia de Dios. Tras ello, la degustación de la comida compartida, los tes y los dulces deparó incluso momentos para la sorpresa, como la canción, compuesta expresamente para la fiesta, que un ghanés y un nigeriano regalaron a los asistentes queriendo transmitir el valor del amor por encima de las creencias de cada uno: “Toda África, toda África…, unidos oramos por la paz y el amor”, decía la letra, que todos los participantes terminaron por aprender a interpretar. Durante el encuentro hubo tiempo para la convivencia, las risas, los agradecimientos, la alegría y el baile, como el interpretado por algunas compañeras marroquíes para deleite de todos. Un gran día donde reinaron la armonía, el respeto y la convivencia, donde poder olvidar las dificultades personales y disfrutar de una celebración sin importar la procedencia ni las creencias religiosas.




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