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Declaraciones de monseñor Broderick Pabillo: "Estamos intentando llegar a las zonas devastadas, especialmente en las islas de Leyte y Samar, que fueron las más afectadas, pero aún es muy difícil. No hay electricidad ni combustible, y no tenemos comunicación con la gente que está allí. Hemos enviado ayuda por avión y barco a grandes ciudades, como Tacloban y Cebú, desde donde podemos distribuirla a las víctimas. El mayor problema es que tienen que caminar hasta los puntos de distribución de la ayuda y esto no es nada fácil, si se tiene en cuenta que los supervivientes, hambrientos y exhaustos, tienen que recorrer a pie decenas de kilómetros". "Los filipinos que no han sido afectados por el tifón están dispuestos a ayudar a las víctimas, con donaciones y también con oraciones. Aquí, en Manila, muchos voluntarios están preparando los paquetes de ayuda que se envían a las zonas siniestradas. También están acogiendo a los supervivientes que han conseguido llegar a Manila y a Cebú. Aunque no son muchos, ya que solamente están volando aviones militares, nos hablan de la situación terrible y desesperada de los que permanecen allí. Hay carencia de todo, incluyendo medicinas, alimentos y agua". "Hemos organizado una novena de oración en homenaje a las víctimas en todas las parroquias del país hasta el 19 de noviembre, así como colectas de dinero para ayudar a los damnificados". "La mayor prioridad es proporcionar alimento y refugio a las víctimas del tifón. La comunidad internacional debe continuar ayudándonos, sabiendo que en pocos días podremos llegar a las zonas más remotas. Mientras tanto, necesitamos más helicópteros para enviar paquetes con ayuda humanitaria a los cientos de pueblos a los que no hemos conseguido llegar. Para el Gobierno, la prioridad es despejar las carreteras y recoger los cuerpos que aún están insepultos entre los escombros. Muchas de las víctimas han tenido que enterrar a sus seres queridos ellos mismos. Y hay riesgos de salud importantes". "Me gustaría pedir una mayor transparencia en la gestión de las donaciones. Es de vital importancia que la ayuda proporcionada por los estados y por las organizaciones internacionales vaya directamente a las víctimas y no al Gobierno, como ha sucedido en el pasado".

