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En este campo es absolutamente necesario, además, seguir empeñados en el fortalecimiento y clarificación de la dimensión religiosa y eclesial de nuestra Cáritas Diocesana, de las Cáritas Parroquiales y de tantos proyectos de caridad nacidos en el seno de nuestra Iglesia diocesana de la mano de numerosas familias religiosas, movimientos, asociaciones y hermandades. Sabemos que todos estos empeños solidarios a favor de los pobres no son realidades solo periféricamente conectadas con la Iglesia. La diaconía de la caridad pertenece a su entraña más genuina. Es la expresión de una dimensión esencial de la vida de la comunidad cristiana, junto con el anuncio de la Palabra de Dios y la celebración de los sacramentos. Son tres dimensiones que debemos integrar en la opción preferencial por los pobres, porque -como nos dice el Santo Padre- la peor discriminación que sufren los pobres es la falta de atención espiritual, así que para la Iglesia la opción preferencial por ellos, además de ayudarles en sus necesidades materiales, debe traducirse principalmente en una atención religiosa privilegiada y prioritaria (cfr. EG 200).”
Adjuntamos el texto completo de la Carta Pastoral

