Cáritas Diocesana

 

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Archivo de noticias • 01/12/14

Primer encuentro diocesano de la acción conjunta contra el paro

Más de 200 personas han acudido a este encuentro de oración reflexión y trabajo para discernir sobre las acciones contra el paro.

Marcelo Villareal: “Yo le pregunto a los dirigentes:¿Van a multar a alguien que no tiene para comer por buscar en la basura? Trabajen por favor, y ayúdenles en vez de empeorar su situación”.

Manifiesto: "Como creyentes en el Dios de la Vida no podemos permanecer impasibles ante ese sufrimiento humano. Estamos llamados a trabajar por la humanización de nuestro mundo, en caminos de justicia y solidaridad que construyan el bien común, pues como nos ha recordado el Papa Francisco, hacer oídos sordos a ese clamor, cuando nosotros somos los instrumentos de Dios para escuchar al pobre, nos sitúa fuera de la voluntad del Padre y de su proyecto".

Archivo de noticias • 01/12/14
Primer encuentro diocesano de la acción conjunta contra el paro

Más de 200 personas han acudido a este encuentro de oración reflexión y trabajo para discernir sobre las acciones contra el paro.

Marcelo Villareal: “Yo le pregunto a los dirigentes:¿Van a multar a alguien que no tiene para comer por buscar en la basura? Trabajen por favor, y ayúdenles en vez de empeorar su situación”.

Manifiesto: "Como creyentes en el Dios de la Vida no podemos permanecer impasibles ante ese sufrimiento humano. Estamos llamados a trabajar por la humanización de nuestro mundo, en caminos de justicia y solidaridad que construyan el bien común, pues como nos ha recordado el Papa Francisco, hacer oídos sordos a ese clamor, cuando nosotros somos los instrumentos de Dios para escuchar al pobre, nos sitúa fuera de la voluntad del Padre y de su proyecto".


Bajo el lema “Interpelados por la nueva configuración del trabajo humano”, se ha celebrado esta mañana el primer encuentro diocesano de la Acción Conjunta contra el paro “Ante el parado, activa tu conciencia”, en el Seminario Metropolitano de Sevilla.

El arzobispo de Sevilla, D. Juan José Asenjo, inauguró el encuentro haciendo un llamamiento a toda la Iglesia de Sevilla a poner en el centro de las comunidades la preocupación por las personas que viven en situación de desempleo. “La crisis ha hecho que muchas familias pierdan el trabajo y la esperanza, y la Iglesia de Sevilla no permanece ajena a esta situación. El trabajo dignifica, el paro denigra la dignidad, necesitamos soluciones eficaces y duraderas para salir al paso de esta situación”, comentó.

El Testimonio de Marcelo Villarreal

 Tras la intervención del arzobispo, Marcelo Villarreal, Delegado de la Federación de Cartoneros y Recicladores en Argentina, presentó su experiencia de Economía Popular. Un testimonio conmovedor sobre cómo, ante la situación de desempleo, de desesperación y frustración, el ser humano es capaz de remontar a través del esfuerzo, el trabajo y la unión.

En su ponencia “Precariedad laboral, exclusión social y economía popular” compartió el siguiente testimonio:

“En 2001 no tuvimos más remedio que inventarnos el trabajo que no teníamos. Nos quedamos sin trabajo porque las empresas modernizaron sus industrias y las máquinas salen más baratas que la mano de obra.

Así, unos compañeros me consiguieron un coche y me dijeron, “Sal y recoge plástico, botellas…“ y salí. Como si uno estuviera robando, la gente me miraba despectivamente, fue difícil, me llegaba a preguntar: para qué servimos, cómo le voy a decir a mis hijos que busco en la basura para darles de comer… pero era necesario, y tuve que hacerlo.

Además, recoger cartones en la basura era ilegal, y la policía nos quitaba lo que recogíamos, los coches y nos detenían. Nos preguntábamos por qué y nos dimos cuenta de que existía una sociedad en la que la solidaridad no se tenía en cuenta, sólo los intereses económicos. Y entonces comenzamos a movilizarnos. A defendernos juntos cuando la policía quería detenernos. ¡Íbamos todos! Si detenían a uno nos tenían que detener a todos, y en vez de detenernos nos decían que nos fuéramos, no cabíamos todos en la comisaría… y así empezamos, con imaginación.

Dio resultado, no nos querían ni ver, así que comenzamos a molestar en el Municipio. No éramos violentos… éramos molestos, y 5.000 cartoneros pueden llegar a ser muy molestos.

Y comenzaron a acercarse a nosotros personas importantes, políticos, abogados… el Cardenal BERGOGLIO, el primero. Él se fijó en nuestro dolor y en nuestra iniciativa y fue nuestro principal apoyo, a él, gracias. Teníamos respaldo y empezamos a caminar, hasta hoy”.

Ante las preguntas de los oyentessobre iniciativas y posibles soluciones en España, y en Sevilla, Villarreal se ha pronunciado de forma contundente:“Es necesario unirse, moverse y ante tanta corrupción política, yo le pregunto a los dirigentes:¿Van a multar a alguien que no tiene para comer por buscar en la basura? Trabajen, por favor, y ayúdenles en vez de empeorar su situación”.

Tras 11 años de lucha,  la federación ha conseguido mejoras en las condiciones materiales de vida y trabajo de los compañeros (incentivo laboral, uniforme acorde a las tareas, guarderías para 200 niños y jóvenes para erradicar el trabajo infantil, reconocimiento legítimo al derecho de una jubilación y una obra social para sus familias). Además, lleva adelante un trabajo ecológico altamente beneficioso para el medioambiente, reciclando más de 300 toneladas diarias.

 

 

INICIATIVAS CONTRA EL PARO EN SEVILLA

Al finalizar el testimonio de Marcelo, técnicos y voluntarios de Cáritas Diocesana, la Fundación Marcelo Espínola y el Movimiento Cultural Cristiano,compartieron sus experiencias e iniciativas de lucha contra el paro. Algunas de ellas son: la orientación para la búsqueda de empleo, la elaboración de material de concienciación y sensibilización o el apoyo desde las parroquias a las familias que viven la situación del desempleo.

Este primer encuentro ha finalizado cumpliendo tres objetivos: Realizar un acercamiento a la realidad del trabajo que va más allá de la crisis actual, hacer presente el dolor de los que sufren el desempleo y conocer las iniciativas eclesiales que intentan dar respuesta al problema del desempleo y el empleo precario.

MANIFIESTO. Como Iglesia de Sevilla queremos manifestar:

La forma en la que hoy se entiende y organiza el trabajo humano en el mundo no tiene como centro a la persona. El desempleo, el trabajo precario, los salarios que no permiten superar el umbral de la pobreza, la pérdida de derechos laborales y el incremento de las desigualdades sociales son realidades cada vez más cotidianas, que tienen su origen en un sistema económico al servicio del dinero y el poder de unos pocos. Como nos recuerda el Papa Francisco: Así como el mandamiento de no matar pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir no a una economía de la exclusión y la inequidad. Esa economía mata (E.G. 53).

Cuando la vida social –también el trabajo- pone en el centro al dinero, y no a la persona, negamos la primacía del ser humano sobre las cosas, negamos la primacía de Dios.[1] La manera de concebir hoy el trabajo humano genera pobreza y exclusión y deshumaniza a los trabajadores.

Por eso, cualquier ataque a la dignidad del trabajo humano es, intrínsecamente, un ataque a la dignidad de los hombres y mujeres que lo realizan, y por ello una negación de Dios.

Como creyentes en el Dios de la Vida no podemos permanecer impasibles ante ese sufrimiento humano. Estamos llamados a trabajar por la humanización de nuestro mundo, en caminos de justicia y solidaridad que construyan el bien común, pues como nos ha recordado el Papa Francisco, hacer oídos sordos a ese clamor, cuando nosotros somos los instrumentos de Dios para escuchar al pobre, nos sitúa fuera de la voluntad del Padre y de su proyecto[2] . Ya San Juan Pablo II nos hizo caer en la cuenta de que en la mayoría de los casos “los pobres aparecen en muchos casos como resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano: bien sea porque se limitan las posibilidades del trabajo —es decir por la plaga del desempleo—, bien porque se deprecian el trabajo y los derechos que fluyen del mismo, especialmente el derecho al justo salario, a la seguridad de la persona del trabajador y de su familia” [3]

Nos sentimos, por ello, llamados a una profunda conversión personal, a preguntarnos qué debe cambiar en nuestra vida, cómo dejarnos iluminar por el Espíritu y reorientar nuestras opciones de vida desde la comunión, la austeridad y el compartir, desde el respeto por la creación, y la opción por los más pobres.

Nos sentimos convocados por el mismo Jesús de Nazaret a discernir nuestra aportacióncomo comunidad cristiana para superar esta situación de injusticia: en el apoyo y acompañamiento de aquellos a los que se niega el derecho a obtener su sustento y el de sus familias.

Nuestra misma fe nos urge a denunciar un sistema que condena a las personas a la exclusión y que como dijo San Juan Pablo II es una “estructura de pecado”[4]

Nos comprometemos igualmente a implicarnos en la búsqueda de soluciones, que deben encaminarse tanto a evitar la pérdida de puestos de trabajo, como a desarrollar y apoyar activamente iniciativas creativas y alternativas que sean semillas de Evangelio y signos del Reino que Dios quiere. Muchas de ellas están brotando en nuestra diócesis de Sevilla y en todos los rincones del mundo como frutos del amor y semillas de justicia. Dios hace crecer esas semillas. Solos nada podemos, con Él lo podemos todo, y en El reposa toda nuestra confianza y esperanza.

 
 



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