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La celebración comenzó en torno a las 17 en la parroquia del Sagrario, con palabras del arzobispo alentando "a vivir el año jubilar como una profunda experiencia de gracia y bendición". Tras la lectura realizada por el vicario para la Nueva Evangelización, Adrián Sanabria, de parte de la bula papal Misericordiae Vultus, de convocatoria del Año Santo, la comitiva de participantes, encabezada por monseñor Asenjo, acompañado del obispo auxiliar, monseñor Santiago Gómez, se dirigió en procesión hasta la Puerta Santa -puerta de la Asunción-, que quedó solemnemente abierta con la declaración del arzobispo: "Esta es la puerta del Señor. Por ella entramos para obtener misericordia y perdón".
Tras su apertura, la comitiva cruzó el umbral para dirigirse hasta el altar del Jubileo, presidido de forma extraordinaria por la Virgen de los Reyes, patrona de Sevilla y la archidiócesis, donde prosiguió la ceremonia.
La misericordia del Señor siembra la tierra
Durante la homilía, monseñor Asenjo destacó que "somos destinatarios de la misericordia de Dios". Haciéndose eco de las palabras del papa Francisco recogidas en la bula Misericordiae Vultus, el prelado aseguró que la Iglesia debe ser "la casa de la misericordia, del indulto y del perdón". "La misericordia debe ser la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia".
Por ello, el arzobispo alentó a los fieles a la experiencia de la misericordia, "que debe ser nuestra primera tarea durante este año, "a practicar las obras de misericordia, tanto corporales como espirituales". "a abrir el corazón a las periferias existenciales". En este sentido, monseñor Asenjo se refirió al nuevo Centro Diocesano de Empleo que se abrirá con motivo del Año Jubilar, al que se destinó, además, la colecta de la Eucaristía.
Finalmente, el arzobispo llamó "a la conversión profunda y sincera para volver a Dios" y "a practicar el sacramento de la penitencia durante todo este año". E instó a los fieles a peregrinar a la Catedral y a los otros templos jubilares (basílicas de la Esperanza Macarena, Jesús del Gran Poder, María Auxiliadora y Cristo de la Expiración; y los santuarios de Loreto, en Espartinas, y Consolación, en Utrera) para ganar la indulgencia plenaria.
Convocatoria a la Iglesia universal
Con esta ceremonia se da por iniciado en la diócesis el Jubileo de la Misericordia, convocado por el Papa hace unos meses con la publicación de la bula Misericordiae Vultus, El año jubilar, con el que se conmemora el quincuagésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, es una llamada "a redescubrir y hacer fecunda la misericordia de Dios".
El Año de la Misericordia quedó abierto universalmente el pasado 6 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, con la apertura de la basílica de San Pedro. No era ésta, sin embargo, la primera puerta santa abierta por el papa Francisco con este motivo. En un gesto sin precedentes, el pasado 29 de noviembre, durante su visita pastoral a la República Centroafricana, el Santo Padre abrió la Puerta Santa de la Catedral de Nuestra Señora de Bangui, primera puerta santa abierta por un papa fuera de Roma.
El programa del año jubilar en la archidiócesis de Sevilla fue presentado por el arzobispo el pasado viernes 11 de diciembre, cuando se anunció la creación de un nuevo Centro Diocesano de Empleo como signo y compromiso de la diócesis en el año jubilar.
El Jubileo se clausurará el 20 de noviembre de 2016, solemnidad litúrgica de Cristo Rey.

