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En su mensaje, el Santo Padre recuerda la realidad, actual e inaceptablemente dramática y dolorosa, de las migraciones, y denuncia "la indiferencia y el silencio, que abren el camino a la complicidad cuando vemos como espectadores a los muertos por sofocamiento, penurias, violencias y naufragios".
Frente a ello, el Papa exhorta a la interpelación evangélica. "El Evangelio de la misericordia -sostiene- interpela las conciencias, impide que se habitúen al sufrimiento del otro e indica caminos de respuesta que se fundan en las virtudes teologales de la fe, de la esperanza y de la caridad, desplegándose en las obras de misericordia espirituales y corporales".
Jornada instituida en 1914
La Jornada del Emigrante y del Refugiado, que celebra en 2016 su centésima segunda convocatoria, fue instituida por el papa Pío X y se celebró por primera vez en 1914, bajo el pontificado de Benedicto XV. Desde entonces, la Iglesia, "peregrina en la tierra", celebra esta jornada como expresión de su vocación evangelizadora, misionera y universal ante la universalidad del hecho migratorio.

