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El prelado, que estuvo acompañado por el director de la Comisión Episcopal de Migraciones, el sacerdote José Luis Pinilla, denunció la permanencia de un problema "que sigue ahí, pese a la conmoción provocada hace unos meses por la publicación de la imagen de Aylan, el niño sirio muerto en Turquia". En este sentido, monseñor Benavente fue más allá y abogó por ampliar la perspectiva de la acogida "no solamente a quienes llegan huyendo de la guerra en Oriente Próximo, sino también a quienes huyen de la pobreza procedentes de África". "A mi me chirriaba un poco -manifestó- que inmediatamente casi todos los ayuntamientos se declararan ciudades de acogida e incluso colgaran carteles de bienvenida, sin darse cuenta de que a las afueras de las ciudades tienen asentamientos de personas de las que a veces no se preocupan”.
Hospitalidad y dignidad en el Año de la Misericordia
Monseñor Benavente explicó que el eje de la campaña de la Iglesia, que se encuadra en esta ocasión en la celebración del Jubileo de la Misericordia, se centra en los conceptos de hospitalidad y dignidad, en sintonía con el mensaje difundido por el papa Francisco, en el que "se nos invita a tomar en serio el tema de las migraciones, que es un problema que no solamente no se soluciona sino que adquiere proporciones cada vez más llamativas y adquiere carácter de tragedia humana”, dijo.
Al respecto, subrayó la idoneidad del mensaje del Santo Padre, centrado en la lucha contra la "globalización de la indiferencia" y la "acogida" a los más necesitados como los instrumentos para abordar la cuestión de los movimientos migratorios y la llegada de refugiados, así como la gestión de la integración.
"En su mensaje, el Papa plantea también el problema de la identidad", recordó. "Quienes vienen son personas que tienen su cultura, su identidad y su identidad religiosa". "El Papa sabe que, según la forma en que se gestione, la diversidad puede ser fuente de paz o fuente de conflictos, pero ha hecho hincapié en la necesidad de desarrollar una cultura de apertura", explicó. Y advirtió: "Cuando esto se reprime, se olvida o se acalla, la persona se siente herida en sus dimensiones más profundas".
Pistoletazo de salida
Por su parte, el director de la Comisión de Migraciones, José Luis Pinilla, subrayó el carácter permanente de la campaña, "que planteamos -indicó-, no como una conmemoración puntual, sino como el pistoletazo de salida de toda una serie de actuaciones litúrgicas, pastorales y de atención a las personas migrantes". Por elló, además de tratar de sensibilizar sobre el fenómeno de las migraciones y de promover la oración, la iniciativa servirá para promover el voluntariado y las actividades para atender a las personas que llegan a España, realizadas en colaboración con instituciones de la Iglesia y con otras organizaciones.
Entre los diversas acciones programadas por la campaña, que cuenta también con soporte publicitario y soporte documental accesible en la web de la Comisión Episcopal de Migraciones, destaca la celebración de una exposición fotográfica itinerante que ilustra la realidad del periplo que realizan en muchas ocasiones quienes huyen de sus casas para tratar de llegar a Europa.
Eucaristía el domingo en la basílica del Gran Poder
En la Archidiócesis, el eje de la conmemoración de la Jornada Mundial del Migrante será la celebración de la eucaristía, convocada por la Delegación diocesana de Migraciones, que tendrá lugar, a partir de las 11 h, en la basílica del Gran Poder.
La Jornada del Emigrante y del Refugiado, mediante la que la Iglesia significa su vocación evangelizadora y misionera ante la universalidad del hecho migratorio, fue instituida por el papa Pío X y se celebró por primera vez en 1914

