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Cuando se cumplen dos semanas desde que el Gobierno decretó el estado de alarma por el que no se podía salir de casa a no ser que fuese estrictamente necesario, muchas Cáritas parroquiales han podido continuar su actividad debido a la configuración y edad media del voluntariado, y las posibilidades de movimiento y organización que les da su propio entorno, factores que no poseen otras muchas Cáritas parroquiales que se han visto obligadas a limitar su acción, bien por la media de edad o los recursos limitados con los que cuenta en estos momentos y que, aun así, continúan haciendo todo lo que pueden.
Una de tantas como han podido continuar, es la Cáritas Parroquial de Albaida del Aljarafe que, en coordinación con el Ayuntamiento y la Policía Local del municipio, “decidió que la acogida podía y debía seguir adelante, ya que es ahora cuando más se necesita”, explica Pedro Luis López, su director.
De esta manera, un grupo de voluntarias se encarga de preparar bolsas para las familias del pueblo que lo necesitan, previamente gestionado mediante llamadas telefónicas, en las que incluyen alimentos y productos de higiene, además de un ticket canjeable en un supermercado del municipio para que puedan comprar lo que consideren necesario. Cumpliendo, por supuesto, todos los requisitos y medidas de seguridad y sanitarias pertinentes.
Para hacer el reparto, la Policía Local le facilita el acceso por las calles y los voluntarios encargados vuelven a llamar previamente a las familias para avisarles de que van a dejar las bolsas en la puerta de su casa. Una vez allí, con la distancia de seguridad marcada, hablan con ellas para ver cómo están o si necesitan algo más que se les pueda facilitar.
En todo momento, se intenta cubrir las necesidades básicas, “si hay alguna familia que ha necesitado pañales u otros productos para sus hijos e hijas también hemos procurado facilitárselo, todo por guardar la dignidad y las necesidades de las personas que estamos atendiendo”, comenta Pedro.
En total, están atendiendo a unas 25 familias, más de las que atienden en la acogida de la Cáritas Parroquial, y es que la situación que atravesamos ha provocado que muchas familias que vivían al día y que han visto parada su actividad, y por tanto, su única fuente de ingresos, se hayan visto obligadas a pedir ayuda. “Intentamos dar respuesta a la persona que lo necesita, no vamos a dejar de lado a la familia que se ha quedado sin trabajo debido a esta situación”, concluye el director.
Además, la respuesta del pueblo está siendo unánime de ayudar a las personas más vulnerables y de colaborar en lo que haga falta, como un grupo que se ofreció a elaborar mascarillas para que se pudieran proteger durante el reparto y la preparación de las bolsas “al que estamos también muy agradecidos”.
La Cáritas de Albaida, como se cuenta al inicio, es una de tantas que continúan su labor con creatividad, atendiendo a todas las indicaciones y procurando permanecer cerca, de una forma u otra, de los más vulnerables. Una acción, resalta Pedro, que no sería posible solo con el trabajo de los voluntarios y voluntarias, sino también con la coordinación con la Policía y el Ayuntamiento y la solidaridad vecinal. Es un trabajo de todos y de todas, concluye.
Cáritas sigue cerca.

