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Con motivo del comienzo del curso pastoral, el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, ha publicado la carta pastoral 'Nos apremia el amor de Cristo', donde ofrece una extensa exhortación sobre el papel de las organizaciones caritativas en el contexto de la actual crisis sanitaria y social, esta «coyuntura henchida de desesperanza».
En este sentido, el arzobispo recuerda las circunstancias vividas, con «millares de muertos solos en los hospitales, sin la compañía de sus seres más queridos, centenares de miles de enfermos, la angustia de los médicos y del personal sanitario que se han desvivido por atender a todos, al igual que los demás servidores públicos». Y alerta de la situación de todas las «personas que han visto cómo el confinamiento ha obligado a prescindir de sus fuentes de ingresos, teniendo que acudir a organizaciones como Cáritas para afrontar con urgencia sus necesidades básicas», entre ellas «las personas y familias migrantes que han visto agravada su situación debido a su irregularidad administrativa».
Frente a ello, monseñor Asenjo anima a los fieles a conformarse como «hombres y mujeres de esperanza, confiando en Jesucristo». En coherencia con las enseñanzas de los Evangelios, que «nos presentan a Jesús como aquel que vino a servir», el servicio y la comunión «deben ser el estilo de los ministros de la Iglesia y también de los laicos», subraya el arzobispo. «Todos estamos llamados a optar de manera preferente por los pobres y a comprometernos en favor de la justicia». «El compromiso a favor del desarrollo y la justicia, y el servicio a los pobres deben brotar del amor salvador de Cristo, celebrado en la liturgia y experimentado cada día en el encuentro cálido con el Señor en la oración y en la participación en los sacramentos», escribe.
Peligros que acechan a las organizaciones sociocaritativas
Además, el prelado dedica gran parte de su misiva a instruir a las organizaciones sociocaritativas frente a los peligros que, a su juicio, acechan en el desarrollo de su labor. Advierte, en este sentido, del riesgo de «caminar sin referencias eclesiales, perdiendo el marchamo de acción evangelizadora, descuidando el ser, las buenas esencias de la institución, las bases doctrinales que la definen y la mística que la alienta». Alerta contra el «riesgo de la hiperactividad», de la «lógica organizativa y burocrática que tiende a constituirse en un fin en sí misma, olvidando el estilo específicamente cristiano». Previene contra la «falta de criterios en la selección de los técnicos», que «deben tener un claro perfil cristiano y eclesial». Advierte contra el «descuido de la formación de los voluntarios», que deben ser «al menos, personas abiertas a la posibilidad de la conversión». Insiste en «el riesgo de las subvenciones», sobre cuyo abuso se puede llegar a perjudicar la exigencia de la «comunicación cristiana de bienes», del «espiritu de sacrificio y la generosidad de los fieles". Y alerta, finalmente, contra el riesgo de «mimetizarnos con las otras ONGs», relegando el sentido más hondo de la eclesialidad.
Retiros de oración y formación doctrinal y espiritual
En un plano muy concreto, monseñor Asenjo, que recuerda una vez más la necesidad de que «no haya ni una sola parroquia en la Archidiócesis sin Cáritas», sugiere, tanto a Cáritas como a las demás instituciones sociocaritativas, la celebración durante el curso de retiros y encuentros para voluntarios y técnicos, dedicados a la oración y a la formación doctrinal y espiritual, con el propósito de «vigorizar los fundamentos sobrenaturales del compromiso en favor de los pobres».

