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La realidad del COVID19 y las medidas para intentar combatirlo han cambiado la manera de actuar de las Cáritas parroquiales, y por lo tanto el de su voluntariado y participantes de los diferentes proyectos, que en muchos casos han encontrado alternativas para seguir con sus actividades y seguir ofreciendo ese acompañamiento, apoyo y cercanía tan necesaria siempre y más en tiempos difíciles.
Es el caso del Proyecto Isabel Arias de la Cáritas Parroquial de Jesús Obrero, que cuenta con una serie de talleres que se siguen desarrollando: uno presencial, el de Formación y Promoción de la Mujer que cuenta con una tienda, en el que se trabaja las habilidades laborales de sus participantes; y otros no presenciales, debido a la edad y características de sus participantes, el de Alfabetización, Costura y Manualidades que ya en el periodo de confinamiento se pusieron en marcha a distancia y debido a que fueron bien de esta manera, se mantienen.
Precisamente, hace unos días y para que se puedan desarrollar estos talleres, una voluntaria de cada uno de ellos entregó una caja con materiales a las mujeres participantes que han apostado por seguir su formación. En el acto, se pudieron ver “preciosos momentos llenos de gestos de humanidad”, destaca María Antonia, responsable del Proyecto Isabel Arias.
La tarde, sirvió para compartir sus impresiones y pensamientos. “¿Cuándo se ha visto esto en las mujeres de las Tres Mil, por internet?", decía Marcelina, una de las participantes en el proyecto, sorprendida y alegre. “Los Cuadernos Rubio que llevaban debían tener, para ellas, el valor de El Quijote”, comenta María Antonia, que agradece la labor de todas las personas que lo hacen posible.
Las participantes “iban felices”, comenta la responsable, que no puede evitar acordarse de todas las circunstancias por las que actualmente están pasando muchas personas, especialmente las más vulnerables, “yo pensaba en los caminos de sus vidas y en los nuestros”.
Una vez a la semana, a una hora determinada, las participantes de cada taller están pendientes del móvil y a través de Whatsapp y audios aclaran sus dudas, dan a conocer sus progresos, la persona voluntaria responsable les manda tareas y realizan una oración en común para seguir compartiendo y estando unidas aún en la distancia.
Aunque todavía no se da el contacto que había antes debido a las circunstancias provocadas por la pandemia, también se siguen haciendo algunas visitas respetando todos los protocolos.
Además, a pesar de no poder verse con frecuencia, el contacto no se pierde ya que siguen estando unidas y acompañadas a través del seguimiento telefónico que realiza el voluntariado de la Cáritas Parroquial de Jesús Obrero, donde le preguntan cómo van, cuáles son sus necesidades y las acompañan, intentando mostrar la mayor cercanía posible dentro de estas circunstancias tan especiales.

