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Los participantes han reflexionado sobre las orientación de los planes de regionales y diocesanos de voluntariado y su adaptación al nuevo contexto social y eclesial, eje central de las sesiones, cuya ponencia marco ha sido desarrollada por Luis Aranguren, profesor asociado de Ética en la Universidad Complutense de Madrid, sobre el tema "La acción voluntaria del mañana".
Como se recoge en la Declaración final de la Asamblea, aprobada en la última sesión del encuentro celebrada a esta misma mañana, "junto al análisis del proceso de debilitamiento que venimos detectando de nuestras comunidades cristianas, fuente tradicional del voluntariado de Cáritas, hemos abordado también las oportunidades que se van configurando en la realidad social emergente para abrir caminos en la experiencia del voluntariado dentro de nuestra organización". Para conseguirlo, "necesitamos incorporar la diversidad que aportan nuevas formas de expresión de la gratuidad que están emergiendo y que contribuyan a fortalecer, desde las claves de la cercanía, la escucha, el cuidado y la proximidad, la relación de ayuda con los participantes, centro de nuestro ser y hacer".
En esa línea, la Declaración hace referencia al programa de acción para los próximos años en el ámbito del voluntariado, que deberá encauzarse a través de cinco esferas temáticas: la diversidad y la flexibilidad; la identidad y el sentido; la participación y la comunidad; el acompañamiento y la formación; y la organización y las opciones.
Crecen la pobreza y la precariedad
Durante esta cita plenaria anual, la primera que se celebra a la luz de los nuevos Estatutos de Cáritas –aprobados por unanimidad en la última Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal—, los participantes también han tenido ocasión de compartir las experiencias desarrolladas dentro los distintos territorios diocesanos y parroquiales de la Confederación, y las respuestas que se están dando a los efectos en las personas más vulnerables causados por una sucesión de crisis acumuladas, tanto dentro de nuestro país como en aquellas regiones del planeta más golpeadas por la precariedad donde la acción de Cáritas Española está presente.
La Declaración final se hace eco de esta realidad y muestra su "alarma ante la dimensión del problema que reflejan nuestros propios datos en España, según los cuales una de cada cuatro personas está en situación de exclusión social en nuestro país, una de cada tres carece de ingresos suficientes para vivir dignamente y un 7% de la población no tiene ningún tipo de ingreso".
Presencia del nuncio en España y mensaje de los obispos
La sesión inaugural de la Asamblea contó con la presencia del Nuncio apostólico en España, monseñor Bernardito Auza; y el obispo de Astorga y acompañante de Cáritas Española en la Subcomisión de Acción Caritativa y Social, monseñor Jesús Fernández. Ambos estuvieron acompañados por los miembros del Equipo directivo de Cáritas, Manuel Bretón, Vicente Martín y Natalia Peiro, presidente, delegado episcopal y secretaria general, respectivamente.
En nombre de los obispos de la Subcomisión de Acción Caritativa y Social, monseñor Fernández trasladó a los asambleístas un mensaje en el que subrayó como "la misión de Cáritas es ayudar a la Iglesia y a la sociedad, a mirar de frente la pobreza con ojos conmovidos y dispuestos a buscar juntos un mundo más humano y justo". "Esto –señaló— nos lleva a reclamar con el Papa Francisco un compromiso político y legislativo serio y eficaz para acabar con la pobreza, buscando estimular a las instituciones políticas y públicas para que cumplan bien su deber sin que ello suponga expropiar a las propias personas de su responsabilidad en los procesos de cambio. Eso es lo que se pretende con nuestras propuestas políticas ante las próximas elecciones".

