Nuestras noticias
...el corazón de todas las cosas innecesarias que lo ocupan, y llenarlo del tesoro de la amistad, de la cercanía y del encuentro humano con los demás. Vivir la sencillez es creer que tu valía y dignidad están en lo que eres como persona y no en lo que tienes o la posición social que ocupas. Vivir la sencillez es solidarizarse con tantas hermanas y hermanos de tu familia humana que viven injustamente en la pobreza y necesidad, y te movilizas e implicas porque no quieres vivir mejor que ellos. Vivir la sencillez es poner tu confianza y seguridad, no en el dinero o posesiones, sino en tus bienes espirituales, en tus convicciones y creencias, en tu fe, en tus capacidades, en tu fuerza interior y en la de aquellos que te aman y aprecian. Vivir la sencillez es trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Vivir la sencillez es disfrutar de los innumerables regalos que la vida, la naturaleza, te ofrece constantemente cada día, que pasan desapercibidos por la mayoría de la gente. Vivir con sencillez es respetar y cuidar de la naturaleza con tu forma de vivir, reciclando, reduciendo el consumo innecesario. Vivir la sencillez es utilizar tu dinero para que tú y tu familia podáis vivir con dignidad, y para que los demás también puedan vivir con dignidad si lo inviertes en banca ética y si te habitúas a exigir productos que provengan del comercio justo y del comercio local.

