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En este sentido, aseveró que “en tiempos de crisis, no se puede recortar de la parte destinada a las personas empobrecidas”. En ese encuentro, el cardenal estuvo acompañado por el secretario general de Cáritas Española, Sebastián Mora, y los directores de las Cáritas Diocesanas de Tenerife y de Canarias, Leonardo Ruiz y Pedro Herranz, respectivamente. Recuperación de valores El cardenal Maradiaga, que visitó la isla para dar una serie de conferencias, respondió a las preguntas que voluntarios, trabajadores y socios le plantearon, después de haber hecho lo propio con un importante grupo de periodistas que le preguntaron sobre la realidad de la pobreza en el mundo y el papel de los países desarrollados en la misma. “En Europa --explicó el presidente de Cáritas Internationalis-- se está viviendo a costa de la deuda que agobia a los países y los ciudadanos, viviendo a expensas de las futuras generaciones. Hay que recuperar valores como la credibilidad, la verdad, la ética y la cultura para afrontar los estragos de la peor crisis después de la Gran Depresión”. Sobre el Viejo Continente señaló que “ha pasado de controlar prácticamente el mundo a convertirse en un enfermo más de la economía global”. “Dentro de tres años –apuntó-- se vence el plazo que se puso para reducir la pobreza mundial a la mitad y a día de hoy, en 2012, hay más y más personas empobrecidas. ¿Qué es lo que nos van a decir ahora?”. También tuvo palabras para la clase política y los funcionarios internacionales, de los que dijo que “usan su autoridad como servicio a su persona y no como servicio a la ciudadanía”. El cardenal subrayó la necesidad de rescatar los valores de la Cuaresma y actualizarlos a los tiempos: “La limosna hoy nos habla de la solidaridad, que es el encuentro de los pueblos, y el ayuno responde al valor de la austeridad, de poseer estrictamente lo necesario para tener una vida plena en amor”. En su encuentro con quienes trabajan día a día con los excluidos en Gran Canaria quiso recordar también a los millones de seres humanos acompañados por Cáritas en todo el mundo, “no solo en la tarea cotidiana de atención y acogida a las personas empobrecidas de todo el planeta, sino también en toda la tarea de asistencia y promoción de los lugar víctimas de desastres naturales donde se llevan a cabo campañas de emergencia”. El presidente de Cáritas Internationalis dijo que “No hay límite para soñar”. “Ante la criminalización de los soñadores y la cultura de lo pragmático –afirmó-- es necesario en Cáritas contar con un voluntariado que tengan presente sueños y utopías, que tengan ‘los pies en la tierra y los ojos en los cielos’ tal y como dijo Juan XXIII”.

