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A ella ha dedicado monseñor Asenjo su última carta semanal, con el título "En la fiesta cristiana del trabajo". En la misma, el arzobispo recuerda especialmente la situación de los más de seis millones de parados que existen en nuestro país, "muchos de los cuales viven situaciones límite y han perdido todo, hasta la esperanza", de los trabajadores víctimas de la precariedad y la explotación laboral, de los jóvenes, "víctimas más directas de la crisis económica", y de las mujeres y los inmigrantes. Del mismo modo, monseñor Asenjo apela a la necesidad de prestar una atención y dedicación especial al mundo del trabajo, alentando el compromiso de militantes cristianos que proclamen el Evangelio del trabajo, "desde una una adhesión cordial y apasionada al camino eclesial". En este sentido, el prelado alude también a la necesidad apremiante de la referencia a la Doctrina Social Social de la Iglesia, especialmente "en un contexto de liberalismo económico arrollador". Y aboga por el reconocimiento nuclear de la dimensión humana del trabajo y la dignidad de la persona, "pues la referencia última de la vida económica no puede ser el capital y el lucro, sino el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios".

