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Nuestra Cáritas • 01/10/23

La edad no es motivo de descarte sino una oportunidad para el encuentro

En el Día Internacional de las Personas de Edad queremos recordar que la edad no determina la validez de una persona, sólo nos sitúa en un momento determinado de la vida

Nuestra Cáritas • 01/10/23
La edad no es motivo de descarte sino una oportunidad para el encuentro

En el Día Internacional de las Personas de Edad queremos recordar que la edad no determina la validez de una persona, sólo nos sitúa en un momento determinado de la vida

Hoy, 1 de octubre, domingo de Cáritas, celebramos también el Día Internacional de las Personas de Edad y queremos aprovechar esta ocasión para recordar el valor que las personas mayores tienen en nuestra sociedad.

Frente al descarte, envejecimiento activo y participación

Desde Cáritas Diocesana de Sevilla tenemos como prioridad el cuidado de las personas mayores, especialmente el de aquellas que se encuentran solas o viven una situación especial de vulnerabilidad o exclusión.

Actualmente, en la provincia de Sevilla, Cáritas Diocesana cuenta con 25 proyectos de acompañamiento a personas mayores, 9 proyectos de animación comunitaria, 4 de acompañamiento a la soledad y 12 de cuidado de personas mayores en su domicilio. A través de ellos, acompañamos a 290 personas promoviendo el envejecimiento activo, la participación comunitaria y el empoderamiento de los mayores como un valor en sí mismo de la sociedad actual.

Además, la gran mayoría del equipo de voluntariado que se encarga de estos proyectos, son también personas mayores que ofrecen su sabiduría, buen hacer y solidaridad al servicio de los participantes. Es decir, son precisamente, las personas mayores quienes más se preocupan y cuidan de los mayores.

Desde este trabajo somos diariamente testigos de cómo la edad les afecta como factor de descarte y exclusión. Una de las mayores evidencias, es la soledad no deseada que muchos sufren porque han perdido a sus parejas, no tienen familia o estos se han despreocupado de ellos. La soledad no deseada se puso especialmente de manifiesto tras la pandemia, lo que hizo que muchas Cáritas parroquiales trabajen desde entonces, especialmente, para paliar esa situación.

Esta soledad, que afecta además a la salud mental, supone el aislamiento social y el aumento de las dificultades que aparecen a la hora de acceder a determinados derechos, lo que las posiciona, a menudo, en una complicada y dolorosa situación de desprotección y vulnerabilidad que, además, se agrava cuando este hecho se suma a una realidad de pobreza, exclusión o viven en zonas rurales.

Edadismo

La discriminación por edad existe y se manifiesta de tres formas muy concretas: infantilizando, despersonalizando y deshumanizando.

Muchas personas mayores ven cómo el trato que reciben de quien le cuida, le visita o le trata, se infantiliza como quien está con un niño pequeño. Puede parecer que es un gesto de buena voluntad para que entiendan lo que les queremos decir, pero lo cierto es que se percibe como un gesto de invalidez, de corta capacidad. Es cierto que la sociedad ha avanzado muy deprisa en algunos campos. Un ritmo que las personas, sobre todo las mayores no han podido seguir. Esta distancia no significa que no entiendan o no puedan entender, ni supone convertirse en niños pequeños. Las personas mayores han vivido, experimentado y conocido, probablemente, muchas más cosas de las que podamos conocer nosotros, y merecen ser tratadas como tales.

Fruto de este pensamiento generalizado de que las personas mayores no se enteran o no entienden, además de infantilizar el trato, este se despersonaliza. Cada mayor tiene unas necesidades concretas, personales, que no hay que sobreentender y creer saber, tomando una posición superior. Necesitan ser escuchados como adultos.

La tercera forma de discriminación que detectamos hacia las personas mayores está relacionada con las dos anteriores. Es la deshumanización de las mismas, tratándolas como parte de un colectivo homogéneo que hace que se desvirtúe el potencial, las posibilidades y, en definitiva, el valor y la dignidad que en sí mismas tienen como personas.

La discriminación por razón de edad, o edadismo y hace que sea urgente la creación de políticas públicas y estrategias basadas en el enfoque de derechos y la accesibilidad a los mismos de las personas mayores, creando sociedades más cercanas y amables con ellas.

Por ellos aprendimos, somos y vivimos

El día de las personas de edad, queremos recordar el valor de nuestros mayores, que merecen ser cuidados y tenidos en cuenta precisamente por quienes son. Un valor esencial en la Iglesia como cauce de transmisión y evangelización de la fe, como sostenedoras de nuestras Cáritas parroquiales y de las distintas actividades pastorales que son fundamentales en la comunidad.

Son las personas de las que hemos aprendido las cosas importantes de la vida, quienes nos han enseñado a ser y a estar en el mundo, los que, en ocasiones, son el pilar en el que se sostienen la familia cuando hay dificultades económicas o de conciliación. Quienes recogen a sus nietos y nietas del colegio o se quedan con ellos cuando están enfermos o nadie más puede hacerse cargo. Ellos son quienes nos transmitieron los valores que tenemos hoy. Por eso, el valor de nuestros mayores es incalculable.

Hoy es el Día Internacional de las Personas de Edad y queremos recordar que precisamente eso, la edad, nos sitúa sólo en una etapa determinada de la vida. No es un motivo d descarte, es una oportunidad para el encuentro.

 

#TúTienesMuchoQueVer 

Somos oportunidad. Somos esperanza.




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