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La parroquia de Santa María de las Nieves de Benacazón, integrante del arciprestazgo de Pilas, en la vicaría Oeste, se quiere configurar como un faro de solidaridad en medio de una comunidad de aproximadamente 7.000 habitantes. A pesar de su modesto tamaño, este pueblo exhibe una notable disposición a colaborar activamente con el voluntariado.
Benacazón cuenta con importantes sectores de trabajadores agrícolas temporeros, en el sector servicios y en la construcción, que constituyen sus principales pilares económicos. Estas ocupaciones, fundamentales para la subsistencia de las familias, están también sometidas a épocas de desempleo, durante las que se agudiza la escasez de recursos familiares. Este contexto define la dinámica de la acción social de nuesta Cáritas.
El equipo de Cáritas, compuesto por nueve personas, ha consolidado su labor a lo largo de los últimos dos años, integrando a nuevos miembros con otros que ya formaban parte del equipo anterior, y fortaleciendo así la conexión entre la labor parroquial y las estructuras comunitarias existentes.
La misión de este equipo va más allá de la simple distribución de alimentos. Su enfoque se amplia a la atención de diversas necesidades de las personas y familias, abarcando desde la alimentación hasta la vivienda o el acompañamiento en gestiones sociales. Además de proporcionar alimentos esenciales, se enfocan las condiciones de vivienda y se brinda asesoramiento para la tramitación de ayudas que puedan mejorar las condiciones de vida de los beneficiarios. La búsqueda activa de empleo también está en el núcleo de la labor, con una coordinación efectiva con Cáritas Diocesana de Sevilla, aprovechando el valioso asesoramiento de su trabajador social.
Inicialmente centrada en la provisión de alimentos y ropa, a lo largo de los años la labor de Cáritas en Benacazón ha evolucionado para enfrentarse a concepciones más amplias de las situaciones de necesidad y de la atención requerida por las familias. Muchas de ellas carecen de ingresos suficientes para garantizar las necesidades de subsistencia, los gastos derivados de la vivienda, los suministros de luz, agua, alquiler, los gastos de farmacia, material escolar.., y no cuentan con otros apoyos por no tener acceso a ayudas de emergencia o estar a la espera de concesión. En este sentido, aunque la respuesta de Cáritas incluye habitualmente el apoyo económico, no se limita únicamente a éste, sino que incluye otras acciones de acompañamiento e incluso de apoyo psicológico.
La sensibilización de la comunidad es una parte fundamental de la labor de Cáritas en Benacazón. Las reuniones mensuales del grupo sirven como foro para compartir y actualizar proyectos comunes. La atención telefónica, los martes y jueves, junto con las acogidas personales los miércoles, proporcionan canales para aquellos que buscan ayuda. El primer domingo de cada mes se dedica específicamente a Cáritas Parroquial, aprovechando la ocasión para informar a la comunidad sobre las necesidades del mes anterior y sobre cómo se han abordado. La receptividad y apoyo de la comunidad son vitales para mantener viva la llama de la solidaridad, brindando a los voluntarios la fuerza y motivación necesarias para continuar su lucha por el bienestar de todos.
La relación positiva con la concejala de Bienestar Social y los servicios sociales del ayuntamiento es un elemento clave en el éxito de las operaciones de Cáritas en Benacazón. La disponibilidad constante de la concejala y la eficiente coordinación con los servicios sociales agilizan los trámites y garantizan una respuesta rápida a las necesidades emergentes. Esta colaboración fructífera ha sido reconocida por el propio ayuntamiento, que, a través de la concejala, ha decidido otorgar un reconocimiento especial a la labor del voluntariado. Este acto de reconocimiento, programado para el 30 de noviembre, significa así la importancia de la colaboración entre la comunidad parroquial y las instituciones locales en la construcción de un tejido social más fuerte y solidario.
Por todo ello nos sentimos muy unidos y contentos de la labor realizada, y siempre con la esperanza de seguir creciendo en la ayuda a nuestro prójimo necesitado.
Como equipo nos sentimos impulsados a conseguir unas condiciones dignas para todas las personas de nuestro entorno, lo que es un derecho fundamental y por lo tanto un elemento importante de nuestra intervención desde Cáritas, pero tenemos que enfocarlo como lo que es: un medio y no un fin. Esto implica aprender a situar estas ayudas dentro de un proceso personal y familiar que dignifique y sea incluyente.

