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Nuestra Cáritas • 02/01/25

«Aquí hay una forma de aportar un granito de arena»

Dos jóvenes participantes en la iniciativa «Llevar la Navidad allí donde nos necesitan» nos hablan de su experiencia.

Nuestra Cáritas • 02/01/25
«Aquí hay una forma de aportar un granito de arena»

Dos jóvenes participantes en la iniciativa «Llevar la Navidad allí donde nos necesitan» nos hablan de su experiencia.

Ellos son María y Pablo. La primera tiene veintiséis años, es bióloga, opositora y trabaja en la Universidad de Sevilla. El segundo tiene veinticinco, es enfermero y trabaja en el Hospital Virgen Macarena. Los dos forman parte de un grupo de jóvenes del Santo Ángel de la Guarda, donde han estudiado y colaborado. «Después de la confirmación ─nos explican─, nos quedó la inquietud de seguir reuniéndonos». «Es un grupo abierto en el sentido de que, además de reunirnos, vamos a oraciones de Hakuna, vamos juntos a misa a un lado y a otro, pero sin un lugar fijo».

Los dos han participado también hace pocos días en la iniciativa «Llevar la Navidad allí donde nos necesitan», promovida por Cáritas Diocesana y la Delegación Diocesana para la Pastoral con Jóvenes, como semilla de una colaboración conjunta. Y así nos lo cuentan. «A nosotros la idea nos surge de una manera un tanto mística ─explica Pablo─. Los dos participamos en la Hora Santa de Hakuna, que hemos conocido este año y a la que vamos casi todos los lunes. Uno de estos, que precisamente se centraba en pedir a Dios, me sentí interpelado en el sentido de decir "Vale, yo rezo, pido, vengo a la Hora Santa, me reúno con el grupo.., pero qué hago, qué ofrezco, qué doy". Y tal y como salí de allí lo hablé con María y se lo planteé, porque ella, además, ya había colaborado antes en otros voluntariados. Y también lo trasladamos al grupo para hablarlo con los demás y ver si, a lo mejor, podíamos organizar algo».

Y María añade: «Yo fui llevada. Pablo fue el instrumento, Dios le habla a él y él a los demás. Es verdad que yo me siento muy dispuesta a estas cosas y todo lo que vea en el sentido de poder ayudar, hacer algo, estar, acompañar o escuchar es que no me lo pienso. Entonces, que encima me lo diga él así, pues para adelante, claro». «A Cáritas la conocíamos de oídas. Nos sonaba que existía, que hace colectas, que reparte alimentos, pero sin saber qué es ni qué hace exactamente». «Y así nos encontramos la sorpresa de su invitación para esta Navidad, que nos gustó y nos tocó, y dijimos "Oye, pues aquí hay algo interesante"».

De este modo, durante unos días, los dos jóvenes han tenido la oportunidad de salir y asomarse a la realidad «de la soledad no deseada» y a la situación de diversas personas participantes en el programa de Mayores de Cáritas Diocesana, como van relatando. «Lo que hemos hecho ha sido una colaboración puntual ofreciendo compañía a personas que están solas, básicamente. A Chari, a Mercedes, a Anita y hasta a su sobrina, que se encarga de cuidarla y quizás necesita tanta o más compañía. Cada una con su forma de ser, alguna muy habladora, alguna más tímida. El motivo era llevar una merienda, pero el sentimiento ha sido el de estar ofreciendo compañía a personas que se encuentran muy solas». «Por mi trabajo conozco la realidad de algunos barrios pobres, con pisos muy pequeños en muy malas condiciones, pero me ha sorprendido encontrar alguna situación similar en el corazón de Triana», confiesa Pablo.

«Aunque era algo muy puntual, nos hemos sentido bien recibidos y ha sido fluido, gracias también a los trabajadores sociales que nos han acompañado, que ya conocían a estas mujeres y se notaba que tenían una relación con ellas». «Lo principal ─destacan─ ha sido la experiencia de sentirnos instrumentos útiles para estas personas».

«Aquí hay una forma de aportar un granito de arena. De camino lo veníamos hablando: no hace falta irse ayudar a la otra punta del mundo, que también está muy bien eso, sino que aquí al lado de mi casa hay gente que nos necesita». «Ha sido muy positivo este descubrimiento de Cáritas. Nos queda muchísimo por conocer, pero ya no es sólo algo que escuchamos, sino algo que sabemos que está ahí y de lo que nosotros mismos podríamos formar parte».

«Si la idea surgió del deseo y las ganas de comprometernos, los dos salimos con deseo y ganas de continuar y de seguir colaborando». «A veces con la Navidad se enciende el espíritu navideño y dices "Venga, voy a buscar un voluntariado", pero lo que nos alegra es sentir la inquietud por mantener un compromiso».

Gracias a jóvenes como María y Pablo, podemos seguir abriendo caminos a la esperanza allí donde más nos necesitan.




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