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Con motivo de la celebración del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Cáritas Diocesana de Sevilla quiere poner en valor la fortaleza y la capacidad de superación de las mujeres a las que acompaña y denuncia las desigualdades que agravan su situación de vulnerabilidad y provocan una mayor inestabilidad e incertidumbre.
La pobreza continúa teniendo rostro de mujer
La institución de la Iglesia de Sevilla acompaña cada año a más de 14.000 familias en situación de vulnerabilidad. Desde este trabajo, desarrollado principalmente por las 254 Cáritas parroquiales de la Archidiócesis, Cáritas continúa identificando a la mujer como el rostro principal de la pobreza desde el momento en el que son ellas, precisamente, las que acuden a solicitar una ayuda en su nombre o en el de sus familias. Esto se debe a que las mujeres continúan asumiendo el rol de cuidadoras, las que suelen hacer la gestión privada del hogar y sobre quienes recae la atención de las personas que tienen a su cargo.
En este contexto, Cáritas denuncia que la carga desproporcionada de los cuidados, la precariedad laboral, la brecha salarial y la falta de recursos, añadido al grave problema que genera el mantenimiento o acceso a la vivienda y la situación de irregularidad administrativa, dificultan aún más, en las que mujeres que acompaña, los procesos de inclusión. Acceder a una formación, a un puesto de trabajo o incluso a la búsqueda del mismo supone una situación muy difícil de gestionar porque enfrentan mayores limitaciones de tiempo y oportunidades. A menudo, estas mujeres carecen de redes de apoyo que les puedan echar una mano con la crianza y les permita ausentarse de sus casas para poder hacer un curso o incluso trabajar.
De las diferentes realidades que atiende, la organización hispalense muestra una especial preocupación por aquellas familias monoparentales cuyas sustentadoras principales son mujeres, sobre todo, aquellas que tienen menores o personas a su cargo, especialmente si, además, son migrantes y se encuentran en situación administrativa irregular.
Acompañamiento, formación y empleo para la promoción de la mujer
En este sentido, la respuesta de Cáritas contempla un acompañamiento integral que permita a las personas, además de cubrir sus necesidades más básicas, tener las herramientas y oportunidades necesarias para restituir su dignidad y autonomía.
Estando presente en las distintas realidades de pobreza y trabajando siempre en clave de promoción, la atención que Cáritas presta a estas mujeres pasa por favorecer la conciliación familiar, facilitando recursos que les permitan mayor flexibilidad para poder trabajar o formarse, como el aula matinal de los colegios, el servicio de comedor o clases y actividades extraescolares. Dentro de ese acompañamiento, también busca mejorar las habilidades sociales para la empleabilidad o proporcionar la formación necesaria que les dé acceso a un trabajo digno, entendiendo que la promoción de la mujer es palanca de cambio de sus propias situaciones.
En este sentido, las tasas femeninas de paro (14,8%), temporalidad (23,1%) y parcialidad (25%) en Sevilla son significativamente mayores que la de los hombres (10,4%; 16,2% y: 7,3% respectivamente).
Estos datos hacen comprender la alta participación de la mujer en alguno de los itinerarios de inserción laboral que ofrece el Centro Diocesano de Empleo a través de cursos formativos, prácticas en empresas, orientación e intermediación laboral. En 2023, el 62% de las más de 600 personas que pasaron por este recurso, fueron mujeres, el 32% extranjeras. Para el desarrollo de esta acción es prioritario trabajar en muchas ocasiones el refuerzo positivo, y generar espacios de confianza y participación activa, sobre todo, en el trabajo con mujeres que han sido víctimas de la violencia, ayudándolas a restaurar primero su autoestima y hacerles ver que son capaces de afrontar este reto, que no están solas y que hay personas que caminan junto a ellas.
Desde el departamento de Migraciones se proporcionó, el mismo año, asesoramiento jurídico a 292 mujeres en materia de extranjería, un 56% del total. Más de 30 mujeres participaron en los cursos de formación que imparte el Proyecto Nazaret y tuvieron acogida residencial. Desde el trabajo que se realiza con mujeres migrantes, cabe destacar las barreras adicionales que ralentizan y dificultan la integración, como el idioma, la falta de red de apoyo y su propia historia de origen y migratoria, además del duelo que supone haber dejado el hogar y tener que adaptarse a su nueva realidad.
Mujeres que acompañan a mujeres
En Cáritas, el 67 % de su voluntariado son mujeres, además del 81% de su cuerpo técnico, lo que se debe también a que la mayoría de las personas que trabajan en la organización de la Iglesia pertenecen a profesiones muy feminizadas, como la Educación Social o el Trabajo Social. La mujer encuentra en la Iglesia, en Cáritas, también un espacio para acompañar a mujeres, restaurar su dignidad, autoestima, dar capacidades y habilidades, y ponerlas en primera línea para que generen autonomía y confianza, trabajando por una sociedad más justa e igualitaria donde todas las personas tengan las mismas oportunidades.
En el Día Internacional de la Mujer, Cáritas quiere reconocer el ejemplo de valentía y fortaleza de todas esas mujeres que se atreven a pedir ayuda cuando la necesitan, a aquellas que dan un paso al frente por sus familias, las que tiran de creatividad para llegar a fin de mes, las que hacen malabares para trabajar y conciliar, las que después de haber sufrido la violencia, la desesperación, la desvinculación, el dolor o la pérdida, han podido volver a iniciar caminos de esperanza. Hoy Cáritas quiere reconocer ese valor, pero, sobre todo, agradecer la oportunidad de ser testigo de sus pasos, de sus caminos, de sus decisiones, y permitir a todas las personas que forman parte de la familia de Cáritas, acompañarlas en este proceso.
#EllasSomosNosotras

