Nuestras noticias
Esperanza Ripodas, H.T.M.F.
Voluntaria de la Cáritas Parroquial de San Ildefonso, en Mairena del Aljarafe
En diciembre de 2012, en plena crisis económica y social, nació el Proyecto Socioeducativo Luis Amigó (PS Luis Amigó) en Mairena del Aljarafe. Impulsado por las Hermanas Terciarias Capuchinas, su objetivo es acompañar a Niños, Niñas y Adolescentes (NNA) y a sus familias en situación de exclusión social, desde la cercanía, la prevención y el compromiso humano.
Inspirado en el carisma amigoniano, el proyecto se construye desde un lenguaje del corazón: cariño, escucha, silencios que acogen y una mirada que valora. Es un enfoque profundamente humanoy transformador, que busca dignificar a cada persona desde su realidad. En estos años, hemos acompañado a más de 150 NNA y 90 familias, muchas de ellas marcadas por la incertidumbre, la falta de apoyo y la necesidad urgente de ser escuchadas y comprendidas.
Desde el inicio, comprendimos que el bienestar emocional y las habilidades sociales son tan importantes como el refuerzo académico. Por ello, desarrollamos talleres adaptados a sus necesidades: gestión emocional, habilidades sociales, arteterapia, musicoterapia, salidas culturales, actividades en familia, idiomas, manualidades, bienestar y lectoterapia. En cada espacio se genera confianza, se descubren talentos y se construye un entorno donde los NNA se sienten escuchados, valorados y seguros.
Celebramos también los logros educativos alcanzados. Algunos de estos jóvenes, pese a las dificultades, han continuado sus estudios, superando barreras personales, sociales y económicas, y llegando incluso a la universidad. Sabemos que para lograr un cambio real y duradero, es esencial acompañar también a las familias. Desde la parentalidad positiva, les ofrecemos herramientas para comprender y educar con amor, firmeza y coherencia.
Uno de los mayores retos fue la pandemia. En medio del aislamiento, ofrecimos atención individual online, sumando más de 2.000 horas de conexión.
Más allá del apoyo académico, buscamos mantener viva la relación, la cercanía y el cuidado emocional, que son el alma de nuestro proyecto.
Nada de esto sería posible sin el voluntariado. Más de 140 personas han ofrecido su tiempo, habilidades y humanidad, convirtiéndose en uno de los pilares fundamentales del proyecto. Su entrega silenciosa y constante es uno de nuestros mayores tesoros.
Hoy miramos al pasado con gratitud y al futuro con responsabilidad. Seguiremos adaptándonos, con la misma base de siempre: cercanía, amor, humildad y esperanza.

