Nuestras noticias
“En estos días, me he acordado mucho de vosotros según me iban llegando noticias de vuestro quehacer y de vuestro compromiso con los necesitados”, escribe en su texto dirigido a voluntarios de Cáritas, Pastoral Penitenciaria, ONGs religiosas y a los diputados de caridad de las Hermandades y a sus colaboradores.
En esta línea, asegura el Arzobispo, se mantienen los voluntarios cristianos, que creen que “en el mundo globalizado no hay diferencias ni fronteras, todos somos iguales, frágiles e igualmente valiosos”. Por ello, añade, “sois también conscientes de que el futuro del mundo, que entre todos debemos construir, tiene que ser diferente, el propio de quienes tienen idéntica dignidad como personas e hijos de Dios”.
Un trabajo que continúa después de la pandemia
En su carta, monseñor Asenjo destaca el “trabajo sobresaliente” de los voluntarios cristianos y les anima a “seguir en la brecha”, pues “con el fin del aislamiento y la superación de la epidemia, no va a acabar el sufrimiento de nuestro pueblo”. Asimismo, les insta a ser “instrumentos humildes en las manos de Dios para aliviar el sufrimiento del mundo”. “Con vuestro compromiso dais visibilidad a la misión samaritana de la Iglesia. De forma casi silenciosa y anónima manifestáis de forma concreta y palpable la ternura y la misericordia de Jesús, haciendo que la persona que sufre se sienta amada”, refiere.
Finalmente, el Arzobispo hispalense pone el acento en los empobrecidos, “los predilectos” de Jesús. Al respecto, insiste a los voluntarios que “cuando servís a los necesitados, servís al Señor. Cuando veis y tocáis a los pobres y enfermos estáis tocando la carne de Cristo, tomando sobre vosotros el dolor de los que sufren”.
Consejos del Arzobispo
Monseñor Asenjo concluye su carta ofreciendo una serie de consejos para estos voluntarios: “El primero es que cuidéis la vida espiritual, en la que se templa nuestro servicio humilde y gratuito. Sin una vida espiritual fuerte y vigorosa, sin la oración, la amistad y la intimidad con el Señor, nuestro servicio a los pobres antes o después terminará desvitalizándose o agostándose. El segundo es que cuidéis la genuina identidad cristiana de Cáritas y de las demás instituciones en cuyo nombre actuáis. No sois ONGs como las demás, sino instituciones urgidas por el amor de Cristo (2 Cor 5,14). En este sentido, cuidad también la eclesialidad de vuestro trabajo y la comunión con la Iglesia diocesana o parroquial”.
Y cierra su texto pidiendo a Dios que “aliente y bendiga el compromiso fraterno” de tantos cristianos que están ayudando a cumplir la “misión prioritaria de la Iglesia, que nunca debe cansarse de ofrecer misericordia, estando siempre dispuesta a confortar y servir”.

